viernes, 28 de mayo de 2010

Consejos para manejar con lluvia


Mantén una distancia prudencial para maniobras evasivas y evita los giros bruscos. Cuando en invierno los caminos se cubren de muchas cosas como barro y aguatierra, no hay vehículo que no pierda adherencia, lo que significa que se necesitará mayor tiempo y distancia para frenar o cambiar de carril. Estate atento a lo que pasa adelante y mantente preparado para cualquier percance reservándote siempre una solución de emergencia.

  • +Debes conocer las limitaciones del auto. Por ejemplo, los autos de tracción trasera con poco peso sobre el eje motor les cuesta un poco lograr adherencia, y todos los vehículos de tracción trasera tienden a derrapar (mover la cola de un lado a otro), a menos que estén equipados con control de tracción.
  • Acelera con suavidad. Si pisas a fondo el acelerador sólo lograrás hacer patinar las ruedas, y el resultado será un auto que no se mueve hacia ningún lado o quizá se salga de control. Si aceleras suavemente, conseguirás un arranque suave y lento.
  • Si estás a punto de hacer una maniobra dudosa, no la hagas. Precipitarse por las calles o efectuar adelantamientos rápidos en invierno pocas veces termina bien. Aún no se ha demostrado que valga la pena terminar con todos los huesos rotos al tratar de cruzar desesperadamente una bocacalle sólo por unos cuantos segundos menos de viaje.
  • Antes de usar el carro, tómate el trabajo de limpiar las ventanillas, la luneta trasera y todo el parabrisas. Mientras se calienta el auto, enciende los desempañadores y tómate unos minutos. # Mantén las luces exteriores limpias. Con toda la suciedad del camino, las luces exteriores no alumbran bien. Lleva una toalla o un trapo (un pañuelo de papel con un poco de nieve también sirve) para limpiar las ópticas delanteras y traseras cuando haya poca visibilidad.
  • Sé inteligente al volante. Los conductores deberían ceñirse a caminos familiares y bien conocidos. Una noche de invierno es el peor momento para descubrir las calles de la ciudad. Por último, los conductores experimentados no deberían confiarse nunca ni tornarse complacientes; hasta los más veteranos conductores, con más de 40 inviernos encima, pueden terminar en la cuneta.

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